Con la cantidad de nominaciones y premios que ha recibido ya Heath Ledger por su interpretación de El Joker en ‘The Dark Knight’, que han culmimado con un galardón de los gordos, el Globo de Oro al mejor actor de reparto, podríamos pensar que la nominación y consiguiente obtención del Oscar de este año para la misma categoría está más que asegurada. Todas las quinielas están de su parte.
Sin embargo, la Historia de esos galardones otorgados por la Asociación de la Prensa Extranjera de Hollywood (HPA), considerados los más importantes en el mundo del cine y de la televisión, después de los Oscars y de los Emmy, respectivamente, no favorece a la carrera del malogrado Ledger por convertirse en la segunda estatuilla dada con carácter póstumo después de la de Peter Finch por ‘Network’ en 1976.
Desde que se llevan entregando esos Globos de Oro, unos 20 años, sólo el 55% de aquellos que fueron premiados como mejores actores de reparto obtuvieron el correlativo Oscar. Está claro que las estadísticas fallan, y nosotros queremos a muerte que eso ocurre y que revienten, pero el hecho de que estos galardones tan prestigisos sean entregados por un ente que jamás ha contado con el beneplácito de la prensa yanqui especializada en la meca del cine, y que confronta con la A.M.P.A.S. no dan la seguridad plena de que nos llevemos un alegrón.
Conociendo el lado oscuro de la HPA podríamos pensar que Heath ya ha tocado techo en cuanto a los premios por su impresionante actuación como El Joker.
Pero por mucho reverso tenebroso que tenga dicha Asociación, lo que sí es evidente es que los Globos de Oro obligan, en un porcentaje mucho mayor al citado, a que los académicos se fijen en determinados trabajos e incluso confirmen el galardón. También mirándolo desde el punto de vista del ’showbusiness’, la entrega a Heath del Oscar al mejor actor de reparto puede generar una audiencia televisiva de la leche, no hay más que recordar que la muerte de Ledger ha sido la noticia más importante del año 2008 para los medios de comunicación de EE.UU.
Ojalá que la Historia se equivoque esta vez.
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